jueves, 19 de diciembre de 2013
domingo, 15 de diciembre de 2013
¿Qué es la ciencia?
La ciencia (del latín scientia 'conocimiento') es el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales.
Es el conocimiento sistematizado, elaborado a partir de observaciones y el reconocimiento de patrones regulares, sobre los que se pueden aplicar razonamientos, construir hipótesis y construir esquemas metódicamente organizados. La ciencia utiliza diferentes métodos y técnicas para la adquisición y organización de conocimientos sobre la estructura de un conjunto de hechos objetivos y accesibles a varios observadores, además de estar basada en un criterio de verdad y una corrección permanente. La aplicación de esos métodos y conocimientos conduce a la generación de más conocimiento objetivo en forma de predicciones concretas, cuantitativas y comprobables referidas a hechos observables pasados, presentes y futuros. Con frecuencia esas predicciones pueden formularse mediante razonamientos y estructurarse como reglas o leyes generales, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias.
El desarrollo de la Ciencia
En el período comprendido entre 1760 y 1830 se produjeron sucesos decisivos para la ciencia, sobre todo por sus consecuencias prácticas. Los primeros cuarenta años de ese período corresponden a acontecimientos sociales de gran magnitud: las revoluciones políticas de los Estados Unidos y Francia, y la Revolución Industrial en Inglaterra. A principios del siglo XIX se afianzó el empleo del método experimental en la investigación, se avanzó en la sustitución de la capacidad muscular humana por otras fuentes de energía y se profundizó la mecanización. Estos fueron pasos importantes en el camino hacia el control de los fenómenos naturales.
Nuevas fuentes de energía
A principios del siglo XIX una de las principales fuentes de energía era la hidráulica, es decir, la basada en el aprovechamiento de las corrientes de agua. La mayor parte de los dispositivos empleados constaba de paletas que giraban alrededor de un eje horizontal y que requerían corrientes intensas para ser movidas.
También, en los molinos, se empleaba la energía eólica, proporcionada por el viento. Aunque la existencia del primer molino se remontaba a mil años atrás, en estos años comenzó a imponerse una innovación fundamental: el timón o "cola", que lograba que el propio molino se orientara por sí mismo según la dirección del viento. Hasta entonces, había sido necesario girar manualmente el molino alrededor de su soporte para lograr que las aspas enfrentaran al viento; el nuevo timón automatizó esa acción.
La máquina de vapor
A fines del siglo XVIII la máquina de vapor comenzó a desplazar a las otras fuentes de energía. En los primeros años del siglo siguiente apareció un nuevo modelo que comenzó a ser empleado como motor para transmitir movimiento a otras máquinas. Había sido inventado por un joven escocés llamado James Watt (1736-1819), hijo de un carpintero, que en su trabajo como ayudante de laboratorio había planteado una serie de reformas a la máquina de vapor anterior, patentada por el ingeniero inglés Thomas Newcomen (1663-1729). Constantemente perfeccionada, la máquina de vapor se utilizó durante décadas, hasta la invención del motor eléctrico.
La Revolución Industrial
El empleo del vapor fue una pieza clave del extraordinario desarrollo conseguido durante este período identificado, precisamente, como Revolución Industrial.
En la Europa de 1810 se encontraba en pleno auge la mecanización. Su máximo esplendor se dio en Inglaterra, que ganó un lugar de vanguardia en la actividad industrial en el siglo XVIII. Otros países intentaron acercársele y fomentaron un desarrollo semejante: Napoleón, por ejemplo, ofreció un premio de un millón de francos a los constructores franceses para que aportaran ideas para construir maquinaria.
AVANCES DEL CAPITALISMO
Hace mil años, en el occidente de Europa, se inicia una lentísima recuperación económica y cultural. A partir de las pequeñas comunidades aldeanas aisladas de las épocas más obscuras de la edad media, empiezan a recomponerse diminutos y débiles imperios. Aquitania, Bretaña, Inglaterra, Borgoña, Sajonia, Bohemia... no son sino sociedades de muy bajo nivel de desarrollo cultural y económico si las comparamos con los imperios asiáticos de su tiempo. Las pésimas comunicaciones fluviales y terrestres prolongan durante siglos el lento proceso de aglutinamiento y reconstrucción del acervo cultural.
En gran parte su desarrollo se debe a las aportaciones culturales del exterior. Algunos libros romanos y griegos son recuperados a partir de las versiones árabes. Del lejano imperio Chino empiezan a llegar nuevas técnicas productivas textiles y gráficas.
Una de esas técnicas importadas de China, la impresión mecánica sobre papel con tipografía móvil, adaptada y popularizada por Gutemberg, tiene unas consecuencias sociales y económicas revolucionarias. El abaratamiento de los libros por la imprenta y el papel permite la transmisión y acumulación de conocimientos de forma masiva. Hasta entonces tenía muy poco sentido aprender a leer y escribir cuando poseer unlibro era un lujo accesible a muy pocos. Sólo los clérigos, una clase burocrática que se reproduce a sí misma, tenía acceso a grandes bibliotecas y son contratados por los gobiernos para actuar como secretarios, cronistas o contables. A partir de Gutemberg empieza a ser útil al ciudadano común aprender a leer.
El que los pequeños comerciantes y artesanos tengan acceso a un medio barato de transmisión de informaciones es un fenómeno completamente nuevo sin parangón en la historia universal. Es coherente que esa nueva posibilidad de comunicación y acumulación de conocimientos conduzca a un sistema
económico completamente nuevo y diferente de los anteriores. Un gran número de ciudadanos particulares pueden acumular conocimientos y aplicarlos a sus actividades empresariales. Es lo que Karl Marx llamó la burguesía, una nueva clase social culta, no sacerdotal, no aristocrática, sino procedente de los pequeños artesanos y comerciantes. Una clase innovadora que aplica sus conocimientos al desarrollo de nuevas técnicas y métodos de producción.
En el siglo XIX, como consecuencia del desarrollo de nuevos métodos de comunicación y transporte los cambios empiezan a acelerarse aún más. La máquina de vapor se aplica a los ferrocarriles y a los buques. Con el siguiente siglo llegan los automóviles y los aviones. Bell pone en marcha el teléfono. Marconi, la radio. Los imperios europeos pueden recibir informaciones y enviar tropas rápidamente a cualquier parte del mundo. El nuevo sistema económico se expande e impone en todo el globo.
También por primera vez hay un esfuerzo por analizar y comprender su funcionamiento y controlar su evolución. La ciencia económica actual apunta al mecanismo de determinación de precios en mercados libres como la clave del sistema capitalista. Es por ello que recibe también el nombre de sistema de economía de mercado. Este curso está dedicado a explicar los conocimientos actuales sobre el funcionamiento ymedios de control del sistema de economía de mercado.
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El modo de producción capitalista se da entre el siglo XVI al presente y es el primer modo que se ha extendido en todo el planeta.
El feudalismo dio cambios importantes en la producción y productividad.
Los modos de producción están en manos de unos cuantos.
La característica central de este modo de producción es que sus relaciones de producción se sustentan en la propiedad privada por parte del capitalista, de los medios de producción exclusivamente. El trabajador es propietario de su capacidad de trabajo, es formalmente libre y puede venderla a quien le ofrezca a cambio un salario para poder vivir en esta sociedad de mercado.
Las actividades económicas fundamentales son la industria, el comercio, la banca y los servicios. Las relaciones entre los hombres son también de explotación, pero sutilmente disfrazados de la libertad del trabajador para vender su fuerza de trabajo al mejor patrón. En realidad el salario ofrecido a cambio del trabajo esta determinado no por la voluntad del patrón, sino del juego de la oferta y la demanda de esta mercancía humana que es el obrero.
Leer más: http://www.monografias.com/trabajos15/el-capitalismo/el-capitalismo.shtml#3954#ixzz2nbLrR6B0
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